miércoles, 1 de agosto de 2018

Es peligroso despertar a un león dormido

Los golpistas catalanes han cometido un error del cálculo: creer que el pueblo español –en el cual, de acuerdo con la Constitución, reside la soberanía nacional- es exactamente igual que su clase política. Nada más lejos de la realidad.
Es cierto que, durante mucho tiempo –décadas, de hecho-, regionalistas vascos y catalanes han hecho lo que les ha salido de los dídimos sin que nadie hiciera nada. Pero, como el vaso al que van cayendo, una tras otra, incesamente las gotas, el recipiente de la paciencia española acabó por rebosar. Y quizá no con la misma firmeza y seriedad que Su Majestad el Rey en su mensaje televisado, pero probablemente con pareja convicción, los españoles de bien han comenzado a plantar pie en pared y a resistirse al avasallamiento.
Así, en el tradicional chupinazo que da comienzo a las fiestas de San Fermín en Pamplona, y tras las reivindicaciones a favor de los terroristas presos el público entonó el Que viva España y se enzarzó en una batalla campal con los proetarras (gentuza que, como todos sabemos, son muy valerosos cuando se encuentran en superioridad numérica, pero no tanto cuando las fuerzas están parejas). Días después, en la plaza de toros de la ciudad, el primer edil de la ciudad –perteneciente a las filas de la rama política de los del hacha, la serpiente y las capuchas- y los proetarras recibieron otro coro de silbidos y otra sesión de la famosa tonada de origen belga.
La música quizá no amanse a todas las fieras. Pero a algunas les pone muy nerviosas…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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