miércoles, 26 de diciembre de 2018

Que se vaya para su casa, pero ya

La ambición de los políticos, sobre todos de los de izquierdas, suele estar en relación inversa a su espíritu de servicio público. La filoterrorista que empuña la vara de primer edil de la villa y Corte es un buen ejemplo de ello.
Doña Rojelia anunció hace un mes que concurriría a las elecciones con su plataformita, pero avisando que, de no revalidar el puesto (que no la victoria, por mucho que se harten de decirlo: fueron los segundos), se marcharía para su casa. Literalmente avisó que nunca me quedaría en la oposición.
Precisamente desde los bancos donde debería estar y a los que no quiere ir a parar le señalaron que si tiene edad para ser alcaldesa (algo que yo pondría seriamente en duda, la verdad), tiene edad para estar en la oposición. Al tiempo que Junior, que más allá de los de la mano y el capullo es quien la aupó al escaño que calientan sus arrugadas (presupongo) posaderas, señalaba que la defraudadora fiscal no hubiera sido alcaldesa si los neocom no la hubieran propuesto.
Y es que el poder desgasta… sobre todo, a quien no lo tiene, como dijo Giulio Andreotti.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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