miércoles, 18 de noviembre de 2015

A España servir hasta morir

Probablemente, el último fichaje estrella de Junior (uno que, de momento, aún no se le ha estrellado, porque ante el aparente hundimiento del hasta no hace tanto pujante navío, algunas ratas están abandonando el buque, mientras que otras –el grupo de aparatchnik que lo dirigen- se mantienen aferradas con uñas y dientes) no fuera uno de los que lamentaran la retirada ignominiosa del lema que podía divisarse desde la academia de suboficiales de Talarn, en Lérida.
Porque alguien que es más leal a la titular del Ministerio de Defensa que a España, alguien que no tuvo reparos en vender la gestión interesada que el Gobierno socialista hizo de la guerra de Afganistán (es decir, negar de forma tajante que se estuviese en un conflicto bélico e intentar hacer calar en la opinión pública que las tropas españolas estaban en una misión meramente humanitaria), alguien que se avino a pagar un rescate a unos piratas aun cuando se había mandado a la zona un grupo de la Fuerza de Guerra Naval Especial para que asaltase el barco pesquero y liberase a la tripulación de la embarcación que permanecía retenida por los piratas, alguien que propone resolver el problema de Cataluña con política y no con la Ley... alguien así, en suma, que ha hecho su carrera en los despachos y no con la tropa, no puede tener unos principios demasiado acendrados.
Salvo el de medrar a toda costa, claro está.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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