sábado, 28 de noviembre de 2015

Carmenadas

Cuando la anterior alcaldesa de Madrid dijo aquello de a relaxing cup of café con leche (aunque ahora que lo pienso, ¿cómo puede ser relajante un café?), la izmierda se le echó encima para despellejarla, y con cierta razón (aunque me gustaría ver si entre aquellos que la despellejaban había alguno que dominara verdaderamente la lengua de Chíspir).
A la actual alcaldesa, doña Rojelia, en cambio, se le permite todo. Como es una viejecita (uno empieza a plantearse si no comenzará a chochear) y de izquierdas, progre y tal, da lo mismo la tontería que suelte, que sus corifeos (tan feos como coro, tan coro como feos) la aplaudirán con las orejas. Tanto da que proponga aparcamientos disuasorios pensados para mujeres porque las mujeres conducen de un modo distinto al de los hombres (¿no propugnaban las feminazis la equiparación entre el varón y la mujer?) como que los niños saquen tarjetas rojas a los que tiren basura al suelo (en la manzana donde yo vivo, los niños estarían sacándose tarjetas unos a otros desde que se levantasen hasta que se acostaran). Lo mismo dice que el clítoris es un gran invento (ahora nos ha salido creyente, porque ¿quién lo inventó?) y que el tema de la penetración clásica limita mucho que apoya con urgencia retirar los nombres franquistas de las calles (aunque éstas sean de personas que murieron o fueron asesinadas antes del Alzamiento)… para acto seguido votar en contra de la moción, al detectar un sesgo electoralista en la propuesta.
Si este momio actúa en serio, malo; si está de coña, peor.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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