jueves, 19 de noviembre de 2015

Ciudad Permutación

Compré esta novela después de haber leído el comentario de la misma en Microsiervos, uno de los blogs que sigo. No recuerdo haber leído una obra de ciencia ficción tan dura como Ciudad permutación, de Greg Egan, desde que hace algo más de veinte años me leí el Neuromante de William Gibson… y ésa la leí en inglés (quizá debiera volver a leerla… aunque esta vez, en español).
Los buenos escritores de ciencia ficción (de Asimov a Clarke, pasando por Heinlein o Card, por citar los primeros que me pasan por la cabeza y de los cuales haya leído algo) utilizan este género para tratar temas (por así decirlo) más profundos y universales que la simple opereta espacial.
La obra de Egan entraría en este campo, pero va más allá. Mucho más allá. Tanto, que a veces es difícil seguir el hilo por todo el ovillo de copias, copias de copias y realidades virtuales. La obra tiene dos partes muy diferenciadas: la creación del universo de la ciudad que da título a la novela, y lo que ocurre cuando, en ese universo, sus creadores entran en contacto con los seres inteligentes del mismo que han evolucionado desde las simples bacterias (sin desvelar demasiado, la solución es de lo más nietzscheciana: esos seres matan a sus dioses –los eliminan de la existencia, más bien- porque, sencillamente, no los necesitan para explicar su propia realidad).
El epílogo de la obra es casi de lo mejor, a pesar de su brevedad. Y supone una vuelta de tuerca bastante sorprendente.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No hay comentarios: