lunes, 12 de junio de 2017

A quién se le ocurre…

Los políticos neocom estaban tan acostumbrados a que sus mamarrachadas no tuvieran repercusión que ahora, metidos de hoz y coz en el mundo real, uno no sabe si reírse de ellos o echarse a llorar.
Tomemos, por ejemplo, el caso del inefable (porque las palabras se quedan cortas para describirlo) alcalde de Cádiz, ese sujeto bautizado –porque creo bastante seguro que haya sido cristianado- José María González y conocido como Kichi. Resulta que un político tan teóricamente aconfesional (lo que en España, si eres de izquierdas, suele equivaler a ser furibundamente anticatólico) preside un consistorio que ha concedido la medalla de oro de la ciudad a la Virgen del Rosario, patrona de la localidad. Requerido sobre las razones de tal concesión, el profesor –que no maestro- devenido primer edil aludió a las seis mil firmas que solicitaron dicha distinción.
Pues bien, el pastafarismo, haciendo alarde de una capacidad de convocatoria que no parece corresponderse con el (digo yo que escaso) arraigo que pueda tener esa confesión en la piel de toro, ha logrado reunir siete mil para que se conceda parejo honor a su deidad, el Monstruo Espagueti Volador.
No le arriendo yo la ganancia al equipo de gobierno de la tacita de plata, no…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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