jueves, 1 de junio de 2017

Me reafirmo en lo dicho

Hace tiempo ya escribí que la reacción de los estibadores portuarios ante las reformas que la Unión Europea (iba a escribir Europa, pero he decidido rectificar) me recordaban a los estereotipos que aparecen en las películas (norte) americanas: una mafia que pretende mantener su posición de control en su ámbito laboral para así seguir siendo imprescindibles.
Nada de lo ocurrido desde entonces ha hecho cambiar mi opinión (hay que señalar es difícil que yo cambie de opinión, en cualquier caso y en casi cualquier tema: los hechos podrán ser testarudos, pero yo tiendo a serlo más). Cuando hace un par de semanas se convalidó en el Congreso el Real Decreto que modificaba el régimen de la estiba, tras lo que el titular califica como un bronco debate, la reacción de los estibadores fue la menos deseable, pero también la más esperable: amenazaron con la guerra (literal) y declararon que los puertos arderán.
Es decir, que con tal de que no coman otros, están dispuestos a tirar la comida y quedarse ellos sin comer. De lo más inteligente…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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