sábado, 28 de octubre de 2017

A rajar, que son dos días

Sabía que la familia de la diputada neocom Carolina Bescansa nadaba en la abundancia (que son ricos, vamos) gracias al negocio farmacéutico. Lo que no sabía era que, dentro de la farmacopea, se habían hecho de oro vendiendo… purgantes.
No deja de ser irónico que, andando el tiempo, la (ya no tan) niña Carolina haya acabado ella misma purgada por su jefe de filas. Purgas que, dicho sea de paso, acontecen en todas las formaciones políticas, pero más en las de izquierdas (recordemos el que se mueve no sale en la foto) y, como suele ocurrir, tanto más cuanto más a la izquierda se está. Ni siquiera la adhesión fervorosa e incondicional al líder único de turno (porque los líderes no son eternos, ni siquiera entre los comunistas, aunque como en el caso del tiranosaurio del Caribe, casi lo pareciera) garantiza la permanencia: que se lo digan, si no, a Tania, a Íñigo y a tantos otros.
Como decía, la última (de momento) en ser relegada ha sido la explotadora de menores en sede parlamentaria, que ha sido apartada de la comisión de reforma de la Constitución para ser sustituida por esa cuyo único mérito conocido –y eso me lo reconocen hasta los que me ponen verde por decirlo, y no digamos a Hernando- es ser la churri (de momento) del líder único.
Claro que, como una vez liberada de las servidumbres del cargo, como a todos los humanos, parece que la lengua se destraba, Carolina ha pasado a largar las verdades del barquero. Y la primera, en la frente, que para eso Junior lleva la pelambrera recogida en una coleta. Según Bescansa (que bescansada se habrá quedado después de decirlo), a Podemos le falta un proyecto político para España, y a ella le gustaría un partido que le hablase más a los españoles y no solamente a los independentistas.
Lamento estar en desacuerdo con ella. Bueno, no lo lamento, de hecho era lo que cabía esperar, pero se me entiende. Empezando por el final, cuanto más se dediquen a hablar sólo a los secesionistas, más se hundirán (de eso escribiré a la vuelta del fin de semana). Y terminando por el principio, los neocom sí que tienen un proyecto político para España. El mismo que tienen todos los totalitarios, y que ya han puesto de manifiesto allá donde han tocado poder (en general, repito por enésima vez, gracias al apoyo de los socialistas).
Quitar a los que están para ponerse ellos y hacer eso que criticaban, más y peor.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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