viernes, 27 de octubre de 2017

¿República o…?

Casi un mes después de perpetrado el golpe de Estado en Cataluña (o rematado, habría que decir, puesto que el golpe de Estado lleva perpetrándose a cámara lenta desde hace años, si no décadas), parece que hoy, por fin, el Estado reaccionará al golpe (lo sé, no es un juego de palabras demasiado refinado, pero es lo que hay).
Y digo parece porque, durante este mes, el Gobierno no ha hecho más que dar ocasiones a los golpistas, personalizados (que no encabezados, porque quienes están realmente al timón son, o eran, el estrábico con sobrepeso y los Clicks Unidos de Playmobil) en Cocomocho, de rectificar y evitar el más que merecido castigo.
Hace diez días, el presidente del Gobierno de España dio más tiempo al del consejo de gobierno regional de Cataluña y declaró que suspendería la aplicación del artículo ciento cincuenta y cinco de la Constitución si el máximo representante del Estado en Cataluña convocaba elecciones antes del día de hoy. A la viceversa, el del corte de pelo imposible sopesó convocar elecciones constituyentes si Rajoy abortaba la aplicación del precepto constitucional (es decir, si, en esta especie de juego de la gallina, España reculaba).
A todo esto, corrieron rumores de unas negociaciones bajo mano, por las que el gobierno regional catalán retendría Enseñanza y policía regional si convocaba unos comicios tras proclamar la república. Algo que, de ser cierto, supondría algo así como aceptar en una guerra la rendición de un ejército enemigo, pero permitiéndole conservar armas y municiones (o aparato de propaganda, para ser más ajustados a la realidad).
Y mientras, el frente golpista se dividió ante el gambito estatal: convocar elecciones o proclamar la república para resistir. Lo malo es que, en esa resistencia, se están llevando por delante el tejido económico de la región…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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