jueves, 5 de octubre de 2017

Condenados a vivir tiempos interesantes

He de confesar que no he leído el discurso que ayer noche perpetró Cocomocho; ni siquiera he leído los artículos que se han escrito sobre el mismo. por lo tanto, las valoraciones que voy a hacer se basan, única y exclusivamente, en los titulares y en mis impresiones sobre lo que, de pasada, haya podido oir en la radio.
Por lo visto, las líneas maestras de la pieza oratoria son dos: el Rey ha hecho mal diciendo lo que dijo, y los golpistas proponen ahora una mediación (que los titulares califican de trampa) entre España y Cataluña para solucionar el problema.
En cuanto a lo primero, basta con aplicar la doctrina Mafalda: si a los golpistas y sus corifeos no les han gustado ni un pelo las palabras de Su Majestad, es que el Jefe del Estado dio justo en la diana, y les ha dolido.
En cuanto a lo segundo… bueno, caben dos posibilidades. La primera es, por resumir, que pretendan seguir engañando a cuanto se deje engañar, dentro y fuera de las fronteras españolas, haciendo creer que España y Cataluña se encuentran en pie de igualdad jurídica y que la primera oprime cruelmente a la segunda (por otra parte, como alguno ha señalado por ahí, lo de buscar una mediación internacional ya lo hizo hace tiempo la banda asesina vasca de ultraizquierda, y eso debería indicarnos algo).
La segunda posibilidad es algo más enrevesada. Supondría que los pedecatos (y quizá los irreceos) han ido todo el rato de farol, avanzando hacia el precipicio en la confianza de que, al final, España les detendría evitando que se despeñaran; y se han encontrado que, por cálculo o por desidia, el gobierno de Madrit va a dejar, aparentemente, que se despeñen, algo a lo que parecen abocados porque, si se paran, los Clicks Unidos de Playmobil (esa jauría de bestias rabiosas que azuzaron contra España y que ahora se ha vuelto contra ellos) que les andan mordiendo los talones les despedazarían sin dudarlo un solo instante. Se trataría, por tanto, de ganar tiempo.
En cuanto a las reacciones al discurso de Cocomocho, una se produjo, curiosamente, antes del mismo. Junior se ofreció como mediador entre Gobierno y consejo regional de gobierno, afirmando que ni Rajoy ni Cocomocho le habían dicho que no; algo que quedó desmentido rápidamente por el lado del respeto a la Constitución, ya que Moncloa excretó cuatro líneas en las que venían a decirle que sí, que bueno, pero casi como que no.
El problema de estos politiquillos de aula universitaria es que la política de verdad les viene grande: les viene grande la municipal (y ahí están Cádiz, Madrid o Barcelona para demostrarlo), les viene grande la regional y, no digamos ya, les viene enorme, gigantesca, inconmensurable la nacional (de la internacional mejor ni hablamos). Porque, ya puestos a desmentir, le ha desmentido hasta la Iglesia, que tan tibia se ha mostrado en este asunto (no dando un par de… eso a los obispos secesionistas).
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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