domingo, 8 de octubre de 2017

Cataluña es España

Esta semana se han producido una serie de noticias que han girado en torno a la actuación (o la falta de la misma) del presidente del Gobierno en relación con el golpe de Estado perpetrado en Cataluña hace una semana.
Para empezar, José María Aznar, convertido en una especie de Pepito Grillo (o de mosca cojonera, que es otro insecto bastante común) del partido que él refundó, le dijo al presidente del Gobierno que si no se veía capaz de reaccionar en relación con la cuestión catalana, debería darun paso al lado y convocar nuevas elecciones (sí, hombre, con lo que nos costó conseguir un presidente del Gobierno, vamos a meternos en ese fregado antes de tiempo).
En Génova reaccionaron como suelen hacerlo (señal de que, por mucho que digan, las palabras del antaño líder único e indiscutido les siguen molestando), es decir, echando las patas por alto e intentando mostrar una ironía que lo único que denota es resquemor: en efecto, le dijeron a Aznar que, si quería, podía pedir directamente el voto para Ciudadanos.
Mientras, el presidente del Gobierno le pidió a Cocomocho (a través de una entrevista de la agencia Efe) no declarar la independencia para evitar males mayores, al tiempo que, dos días después, reconocía en una entrevista a El País (uno de los mayores enemigos de España en las últimas cuatro décadas largas) que no impedirá la declaración de independencia. Entre declaración periodística y declaración periodística, le dijo a Naranjito que no hay motivación jurídica para aplicar el famoso artículo 155.
No dudo que Mariano Rajoy tenga un plan. Simplemente, es que soy incapaz de adivinar cuál es.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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