viernes, 6 de octubre de 2017

Quod erat demostrandum

La gramaticalmente incorrecta ley de violencia de género (las personas no tienen género, tienen sexo) debería haber sido declarada inconstitucional desde el minuto cero. Y debería haberlo sido porque consagra la presunción de culpabilidad del varón heterosexual, yendo en contra del principio de que toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. También porque parece olvidarse de la violencia en las parejas homosexuales, que por ley de probabilidades tiene que haberla: aplicando sus postulados, si son lesbianas no habría culpables, y si son maricas (forma rápida de decir homosexuales varones, aunque al explicarlo me cargo esa rapidez)… lo serían los dos.
Viene todo esto a cuenta por el asunto de Juana Rivas, que hace cosa de un mes saltó a los titulares en relación con la violencia doméstica que habría sufrido y que le hizo (creo recordar) desaparecer temporalmente con sus hijos antes de reaparecer y comparecer ante los tribunales. Pues bien, ha tenido que ser su ex marido el que haya señalado lo evidente: que la Ley de violencia de género española vulnera sus derechos.

Si ya lo decía yo...
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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