viernes, 19 de enero de 2018

No da Mas de sí

Aficionado como soy a emplear en este blog metáforas, circunloquios, perífrasis y, en general, todo recurso estilístico que me permita decir con diez palabras lo que podría decir con solo una o dos, lo más fácil habría sido titular esta entrada con algo como otra rata abandona el barco que se hunde.
El problema es que el barco no es que se esté hundiendo, es que prácticamente está descansando en el fondo de la fosa de las Marianas (o, como dicen en Transformers, en la fosa Laurentina). En apenas dos años, del partido que lo fue casi todo en Cataluña durante tres décadas largas ya no queda casi nada. Primero, se deshizo del apéndice que, la verdad, no se sabe demasiado bien para qué servía, puesto que, una vez estirpado, el apéndice se disolvió en la nada más rápido que un azucarillo en un vaso de leche caliente.
Luego, se cambiaron el nombre, añadiendo a la ofensa la mentira, porque ¡mira que llamarse demócratas de Cataluña! Apeado del poder por los Clicks Unidos de Playmobil, colocaron en la poltrona a un relativamente desconocido don nadie que, una vez encaramado al balcón de la plaza de San Jaime se lio la manta a la cabeza y pisó el acelerador de proceso de un modo que ya querría Fernando Alonso en los grandes premios de la Fórmula 1 de las últimas temporadas.
Con el nombre cambiado se integraron en una coalición con el partido del estrábico con sobrepeso, coalición que acabó como el rosario de la aurora, ya que ambos líderes reclamaban para sí el mérito de estar sufriendo por la causa más que cualquier otro. Convocadas nuevas elecciones, el (nuevo) mesías Cocomocho pasó olímpicamente de su partido y creó una formación que giraba exclusivamente en torno a él. Y la cosa no le salió del todo mal, ya que, si bien superó por los pelos en votos a su antiguo compañero de coalición, en escaños consiguió la primogenitura… de los secesionistas: por primera vez, un partido netamente españolista (el PSOE nunca lo ha sido) era el ganador de los comicios regionales.
Toda esta parrafada (esto sí que es una perífrasis y un circunloquio) es para decir que Arturito Menos ha abandonado la presidencia de los pedecatos. Según él, para concentrarse en su defensa (la de él, no la de ellos) en los procesos judiciales que tiene abiertos… y los que se le abrirán.
Si Cocomocho alguna vez vuelve y hace lo mismo, pronto el partido parecerá un pollo corriendo sin cabeza…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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