lunes, 24 de septiembre de 2018

A veces, ni cuando rectifican

A los socialistas españoles puede aplicárseles perfectamente aquel dicho de que sólo aciertan cuando rectifican. Y no siempre: son capaces de combinar de forma tan exquisita la estulticia con el sectarismo que incluso cuando cambian de opinión no es siempre para mejor; a veces parecen el ejemplo viviente de enmendalla para sostenella.
Es estos algo más de cien días que Pedro Sánchez lleva apoltronado en el palacio de La Moncloa hemos tenido cumplida muestra de todo lo que digo: de su tendencia irrefrenable a meter la pata, de la inevitable obligación de rectificar y de que no siempre esa rectificación lleva aparejada el abandono del error.
Eso sí, cuando rectifican para acertar tienen la jeta granítica de afirmar, con todo el desahogo del mundo, que ellos no están rectificando, sino que siempre han sostenido lo que en ese momento (y hasta que cambien nuevamente de opinión) sostienen.
Es el caso de la defensa del juez Llarena ante la justicia belga y frente a la demanda planteada por Cocomocho. Según ellos, el Gobierno no rectifica, el Gobierno escucha. Faltaría más que no hubieran escuchado la acusación por parte de jueces del Tribunal Supremo de dejar vendido al juez ante el tribunalbelga. Insistiendo en que no es una cuestiónde nombres y apellidos sino la soberanía jurisdiccional (nuevo caso de coincidencia casual entre el discurso suciolisto y la verdad), el Gobierno contrató a un gabinete jurídico belga para la defensa del juez, al tiempo que insistía en su compromiso con dicha defensa.
Es como aquel chascarrillo que decía que el ejército español jamás retrocedía, simplemente daba media vuelta y seguía avanzando…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No hay comentarios: