domingo, 28 de abril de 2019

Ay, qué risa, tía Felisa

Da la casualidad de que en esta jornada electoral toca comentar un titular de hace casi dos meses: el que se preuntaba si la sucesión de Junior llegará pronto, como aseguraba su calientacamas. Vamos a ir por partes.
El Chepas no se va a ir voluntariamente. Se irá sólo si la hostia que las encuestas pronostican y que a España le vendría bien –se trata de echar al vertedero de la Historia una ideología que cuando nació, hace ya casi dos siglos, nació vieja y falsa- es de tal magnitud que le resulta imposible disimularla, matizarla o maquillarla de ninguna de las maneras. Es decir, que se irá, como quien dice, cinco segundos antes de que le echen, o de que la nave neocom se hunda hasta el suelo de la fosa de las Marianas (o más allá incluso, según la película Megalodón).
Luego está la cuestión de quién le sucedería. La calientacamas dejó caer la idea de que por qué no iba a ser una mujer la próxima persona (tomemos este término en el sentido más amplio posible) que ocupe la secretaría general de la formación morada (berenjena, según los sondeos-que-no-son-sondeos de esta última semana de campaña). Con la sugerencia implícita de que esa mujer podría, perfectamente, ser ella.
Dejando aparte que imagino a pocas personas con menos tirón electoral, incluso entre su parroquia, que Irena Montera –quizá Echeminga sea el único caso-, semejante muestra de nepotismo iletrado sólo encuentra paralelismos en el caso de los Perón, los Kirchner, los Marcos o los Ortega. Todas parejas de acrisolada raigambre democrática, por supuesto.
Caben, ante todo esto, dos posibilidades; desgraciadamente, no excluyentes. O bien están hablando en serio… o bien se trata de un globo sonda para detectar desafectos.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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