miércoles, 10 de abril de 2019

Sabor a muerte

Probablemente, sólo en Gran Bretaña el pertenecer a la nobleza sigue siendo importante de algún modo. Incluso aunque se trate de un título menor, como en el caso de la víctima en este libro, el abolengo es el abolengo.
Dicho lo cual, la impresión que he sacado de esta obra –que me ha ido interesando más conforme avanzaba en su lectura- es que la autora utilizó el crimen cuya solución se busca como un pretexto (llamarlo McGuffin sería despojarlo de importancia, y alguna tiene) para efectuar una disección de la sociedad de su país. No necesariamente criticándola, pero sí examinándola con atención. Como es la primera novela que leo de James, y no sé si leeré más (aunque algunas ganas tengo), no sé si esto es una constante de su obra o sucede sólo en esta novela.
Para concluir, un detalle: no compré este libro, ni estaba entre los que pensaba y comprar y me regalaron. No, se trató de un regalo de un compañero de trabajo, regalo que agradezco desde aquí porque la obra tiene calidad.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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