En el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer hay una serie de sujetos que cumplen misiones muy específicas.
Así, el Pitecantropus pucelensis es el
broncas del gabinete, el encargado de soltar las soflamas incendiarias contra
la oposición, es decir, contra todo aquél que no piense como el psicópata de la
Moncloa. Algo así como Alfonso Guerra, pero con menos gracia e infinitamente
menos ingenio.
Y luego está el ninistro Bolardos, un
mamporrero puesto en su departamento para ahormar la Administración de Justicia
a los designios del psicópata de la Moncloa, esto es, de destrozarla y hacerla
indigna de la denominación de justa e independiente.
Y por eso, ante las críticas de la presidente del Consejo General del Poder Judicial -una profesional como la copa de un pino, que muestra más fidelidad a su profesión y a la responsabilidad de su puesto que a su ideas políticas (como debe ser, por otra parte), amenazó a la susodicha por no alabar al gobierno ante Su Majestad el Rey don Felipe VI, a quien Dios guarde muchos años.

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