sábado, 9 de abril de 2016

Bueno, y ahora… ¿qué?

Este parece estar siendo un título recurrente cuando escribo una entrada dedicada a comentar la actualidad política, ya sea la española en general o la catalana en particular (esta vez hablaré de la española), porque en los últimos seis u ocho meses parecemos encontrarnos, vez tan vez, en un punto muerto o en un callejón sin salida (o, al menos, sin más salida que unas nuevas elecciones). Elegid la metáfora que más os guste.
Tras la última reunión a tres entre PSOE, Ciudadanos y Podemos, parece –y remarco el parece, porque la situación guarda perturbadoras semejanzas con la catalana de hace apenas cuatro meses- que estamos abocados a unos nuevos comicios generales en poco menos de tres meses (que, probablemente, sean los primeros de mi vida que me pillen fuera de España).
¿Qué pasó? Bueno, el PSOE intentó la cuadratura del círculo, esto es, poner de acuerdo a naranjitos y neocom, dos formaciones que se habían negado repetida y taxativamente a pactar con la otra. Junior se presentó con una lista de exigencias –singularmente, el no renunciar al referéndum secesionista en Cataluña y el prescindir del partido de Rivera- que hicieron saltar la reunión por los aires. Veinticuatro horas después de la reunión, el de la coleta manifestó que dejaría la decisión a las bases de su partido, y que en el (improbable) caso de que apoyasen el pacto del PSOE y Ciudadanos, algunos tendrían que asumir responsabilidades. Los periodistas le preguntaron si dimitiría y él dijo que la fórmula no está decidida, añadiendo a continuación que ya me conocen ustedes.
A diferencia de algunos periodistas, yo no pienso que eso implique la hipotética retirada del esponsorizado de bolivarianos y ayatolás. Precisamente porque ya le conocemos (para nuestra desgracia por un lado, y para la suya por el otro), estoy convencido que Junior se va a aferrar al poder con uñas y dientes (por Dios, que vaya a un ortodoncista), y que si las bases no votan conforme a lo que piensa el aparato, soltará alguna excusa del tipo mis principios me obligarían a irme, pero es que ‘Estepaís’ me necesita, o similar.
¿Y cómo han quedado retratados los líderes de las cuatro formaciones políticas que aglutinan más del noventa por ciento de los diputados? Veamos:
  • Rajoy ha dado razones a quienes le acusan de tancredistael del bigote el primero-, pero también a quienes le pelotean diciendo que sabe medir los tiempos. Hasta ahora, todo parece darle la razón, porque el aparato del PSOE, al menos parcialmente, veta la alianza con los neocom, y éstos con los naranjitos, que a su vez vetan a los morados, con lo que el PP aparece como clave para formar una mayoría sólida de gobierno.
  • Sánchez (es curioso cómo los líderes socialistas a nivel de partido han tenido todos apellidos acabados en ceta, salvo Almunia, mientras que lospopulares han sido todo lo contrario, salvo Hernández) ha aparecido (al menos, a ojos de los que somos de derechas) como un sectario dispuesto a pactar con quien sea y en los términos que sea con tal de alcanzar la presidencia del Gobierno o, por mejor decir, que no la alcance Rajoy. Y como un tipo con pocas luces, porque descolgarse ahora con un Ha sido todo una artimaña de Iglesias es ser muy cegato: el bolivariano islamófilo siempre barre para su casa.
  • Rivera ha quedado como un pardillo o, por ser un poco más suave, como un ingenuo. Pensó que podría alejar a los socialistas de la extrema izquierda, a los que vetó desde un principio; pero Sánchez, en cuanto tuvo atado el pacto con Ciudadanos, se lanzó a conversar con Junior, y los tres han acabado sentándose a la misma mesa. Y, en plan perro del hortelano (o ley del talión, vaya usted a saber), sigue emperrado en vetar a Rajoy al tiempo que pide un acuerdo al PP.
  • Finalmente, Junior ha quedado como un soberbio (esa rueda de prensa nombrándose vicepresidente del Gobierno, o poco menos, y repartiendo las carteras ministeriales) y un ambicioso sin límites. No tengo ninguna duda de que todo lo que hace lo hace por cálculo. Lo que sí cuestiono es que sea tan listo como se cree (es un decir, nadie es tan listo como él cree que es), es decir, si no se habrá pasado de listo en su estrategia y resulte que le salga el tiro por la culata (algo que, para ser sinceros, espero y deseo con toda mi alma, por el bien de España).
En resumen: parece que habrá nuevas elecciones, pero cuidado… lo mismo parecía en Cataluña y acabaron teniendo un presidente en el tiempo de descuento. Aquí puede pasar lo mismo… o no.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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