domingo, 17 de abril de 2016

El cerebro supremo de Marte

En este sexto volumen de su saga marciana, parece que Burroughs intentó decantarse un poco más que en las novelas anteriores por la ciencia que por la ficción; aunque tampoco hay que asustarse, porque la manera de hacerlo fue poniendo a un científico (una especie de polímata, aunque básicamente un cirujano) como uno de los secundarios principales (valga el retruécano). También se describen algunos procedimientos de trasplante de órganos, cerebro incluido, aunque sin entrar en demasiado detalle: anestesio al paciente, le abro la cabeza, le cambio el cerebro y le vuelvo a cerrar la cabeza.
Con esos trasplantes se producía más bien un trasplante de cuerpo, puesto que era el cerebro lo que daba la identidad –los recuerdos, la personalidad…- al personaje. Y se trata precisamente de devolver su cuerpo al personaje femenino lo que justifica toda la trama de la novela, la más larga hasta ahora de la saga.
Finalmente, la obra vuelve a estar narrada en primera persona. Pero no por John Carter, que aparece cuando faltan apenas media docena de páginas para el final, sino por otro terrestre, Ulysses Paxton, que logra transportarse hasta Marte simplemente deseándolo (o eso parece) tras haber tenido conocimiento de Barsoom gracias a las novelas escritas por Burroughs, con lo que se crea una especie de Tierra alternativa en la que dichas historias ocurren de verdad.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No hay comentarios: