miércoles, 31 de mayo de 2017

Es su naturaleza

Los partidos de izquierda nacieron en una época en la que había menos libertades que en la actualidad. De ahí su frecuente recurso a la lucha armada, las algaradas callejeras y, en general, a saltarse a la torera un ordenamiento que consideraban injusto. Hasta ahí, bien.
Lo que no es de recibo es que, más de siglo y medio después y ya plenamente insertados en el sistema (sí, incluso los que se proclaman anti casta y defensores de la gente), sigan considerando legítimas semejantes actuaciones ilegales. No es de recibo, pero está en su código genético, por lo que no es de extrañar (como tampoco su ignorancia palmaria en casi todos los temas, sólo equiparable a su osadía a la hora de pontificar sobre los mismos).
No extraña, por lo tanto, que neocom y suciolistos (y eso que todavía no había vuelto sin vocales a la secretaría general de los de la mano y el capullo) se unieran para intentar sacar del Código penal las coacciones de los piquetes de huelga, esas cuadrillas de matones rufianescos cuyo propósito no es informar a nadie –¿quién lo necesita, en esta era de la información?-, sino impedir el legítimo ejercicio del derecho a trabajar a aquellos que, por no comulgar con sus ruedas de molino, buscan ejercerlo.
No es de extrañar, repito. Lo que sí requiere una explicación, al menos para mí, es el hecho de que los naranjitos se abstuvieran en la votación.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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