La pandemia de la COVID-19 fue un ejemplo de cómo hacer mal todo lo que se podía hacer mal.
No deberían haberse permitido los aquelarres
feminazis del ocho de Marzo, y se permitieron; no debería haberse mantenido el
IVA de las mascarillas, y se mantuvo; no debería haberse mentido, y se mintió;
no debería haberse puesto a un inútil como portavoz científico, y se le
puso.
Y como ese hombre no ha escarmentado, y
quienes le pusieron no tienen vergüenza, ahí sigue, intentando restar
importancia al problema del hantavirus diciendo que a priori, sin nuevos casos no hay riesgo.
Lo que pasa es que semejante perogrullada se cae por sí sola: ¿qué riesgo hay, ahora que han aparecido nuevos casos?

No hay comentarios:
Publicar un comentario