lunes, 4 de enero de 2016

Calentando la cosa

Como no me canso de decir, el tema del calentamiento global (especialmente cuando adopta esta denominación, incorrecta e imprecisa, y no la de cambio climático) es una cuestión discutida y discutible, tanto en sus causas (humanas o no) como en sus efectos y en su posible evolución.
A ello ha contribuido, qué duda cabe, el hilo de continuas rectificaciones de sus apologetas, que dejan en nada las profecías del fin del mundo por parte de los Testigos de Jehová; profecías que, naturalmente, no se han cumplido ni una sola vez (creo que nos habríamos dado cuenta si hubieran sido acertadas). Los vaticinios apocalípticos de los (llamémosles así) calentólogos se han demostrado erróneos vez tras vez, año tras año, década tras década.
Qué duda cabe que un comportamiento responsable para con el medio ambiente sería beneficioso para todos. Pero que hechos como que un estudio dirigido por un escéptico en el que ha participado un climatólogo alarmista concluya que un tercio del calentamiento medido en los Estados Unidos durante los últimos 30 años es producto de una mezcla de termómetros que no cumplen las normas mínimas de calidad y unas correcciones erróneas para tratar ese problema dan, cuando menos que pensar.
Y, en cualquier caso, nos proporciona argumentos para discrepar de esa sedicente teoría unánime del calentamiento global por causa humana.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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