domingo, 8 de mayo de 2016

Es una estupidez

Que Junior es un liberticida es algo que estaba meridianamente claro –excepto para los que eligen ponerse una venda en las entendederas- desde que dijo aquello de que el que haya medios de comunicación en manos privadas supone un peligro para la libertad de información.
Sin embargo, hace dos semanas largas dio un paso más y, en un acto que se celebraba en la universidad, se dirigió personalmente a uno de los periodistas presentes en la sala, despreciándole con mofas de mal gusto. Hay que reconocer que los informadores que asistían al acto tuvieron un adarme de dignidad y abandonaron la sala.
El ramalazo de amor propio acabó ahí. La mamá con niño profirió una especie de disculpas, aunque defendió la apertura de un debate para que se vea cómo funcionan los medios por dentro (me parece bien, empecemos por La Tuerka, por ejemplo, y sus fuentes de financiación). El medio afectado (el diario El Mundo) no tardó ni veinticuatro horas en ensalzar el talento y carisma de Pablo Iglesias. Y éste, en su disculpa, deslizó que se encuentra por encima de los demás, al decir que cuando uno pretende ironizar no debe perder de vista la posición que tiene. Y cuando esa posición no es de igualdad se puede hacer un daño que no se pretendía hacer. Se ve que, llegado al Congreso, ya no somos todos iguales, sino que como diría Jorge Manrique, están los que viven por sus manos / e los ricos.
Para acabar de rematarlo, el ofendido se fundió en un abrazo con el ofensor. De ese acto, aunque honra al periodista, cabría decir lo mismo que dijo Fouché de la ejecución del duque de Enghien: que es algo peor que un crimen, es una estupidez.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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