domingo, 30 de agosto de 2020

Coronavirus (168)

Para muchos del gremio progre (giliprogres, pijiprogres y demás miembros del progretariado), criticar las medidas tomadas por el sector público está mal… aunque sólo si quien es objeto de crítica es el desgobierno socialcomunista: si la crítica se dirige a gobiernos regionales o municipales -no digamos ya si esos gobiernos son del PP-, la crítica no es sólo legítima, sino hasta necesaria (desde el PVP, el Punto de Vista Progre, se entiende).
Esta misma semana hemos tenido dos ejemplos de crítica a la cuadrilla del dúo Picapiedra: una provenía de un individuo de educación exquisita que nunca dice una palabra más alta que otra; la otra, de una mujer de clase humilde, con (supongo) escasa formación (a pesar de lo cual tiene un libro escrito presuntamente por ella) y que nunca dice una palabra más baja que otra.
El primero es don Rafael Nadal Perera, Rafa Nadal para los que le admiramos. Durante todo este tiempo (de la pandemia, quiero decir), en alguna ocasión se ha permitido expresar en voz alta sus dudas de que la actuación del ejecutivo nacional fuera la más correcta o adecuada. Lo hizo, como es habitual en él, con una cortesía y una suavidad que nunca le abandonan, a pesar de lo cual las hordas de la izmierda se le echaron encima. Esta semana, como digo, dio explicaciones, diciendo que nunca habló mal de un gobierno, sino que expresó su opinión con el máximo respeto.
El problema, a mi modo de ver, es que si uno es objetivo, y aunque se haga con el máximo respeto, resulta imposible hablar mal del ejecutivo ejecutor. Es como en cierta ocasión en mi trabajo: se discutía si Rodríguez era tonto o malo, y yo señalé que, en mi opinión, lo que ocurría es que era un hijo de la gran puta. Naturalmente, el progre que había en la controversia se encocoró, diciendo que no iba a permitir que se insultara en su presencia al presidente del gobierno (siempre me he preguntado -retóricamente, por supuesto- si se habría puesto tan digno si a quien yo dirigiera semejantes términos fuera Aznar o Rajoy), a lo que yo respondí, primero, que sólo daba mi opinión, y luego -en una de esas frases que me salen redondas, lo que ocurre generalmente cuando no las pienso- que me estaba limitando a ser descriptivo.
Voy acabando. La segunda opinión ha venido de Belén Esteban, la llamada princesa del pueblo. Como no puedo superar lo conciso y expresivo de su aserto, lo reproduzco. Dijo, literalmente, Alucino con las medidas de seguridad de mierda del aeropuerto (el de Madrid, Barajas).
Por ello, y por mucho más…
¡¡¡EL GOBIERNO ES RESPONSABLE!!!
P.D.: Con esta entrada supero la marca de entradas publicadas en un año... y todavía quedan cuatro meses.

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