viernes, 20 de febrero de 2026

El tiempo nos da la razón

Cuando el vicepresidente de William Clinton, Albert Gore -nunca me gustará esa manía de los políticos, especialmente estadounidenses, y especialmente demócratas, de andar por la vida pública con sus hipocorísticos-, perdió las elecciones presidenciales contra George Bush (hijo), se reinventó.

Pero no mucho. De ser un político, es decir, un mentiroso profesional, pasó a ser conferenciante sobre el (presunto) cambio climático y el (pretendido) calentamiento global. Es decir, un mentiroso vocacional. O, al menos, un incoherente de manual -en ese rasgo, coincide con los políticos-, ya que predicando contra el gasto energético vive en una mansión que consumía tanta electricidad como una pequeña ciudad y acostumbra a viajar en reactor privado. Incluso le dieron un Oscar por un documental sobre el tema (me refiero a lo de clima, no a lo de su tren de vida), y hasta el premio Nobel de la Paz (que ya sabemos lo que vale).

Ahora, veinte años después de sus predicciones apocalípticas, el Kilimanjaro sigue teniendo nieve, el Ártico sigue teniendo hielo, Manhattan sigue sobre el nivel del mar, la Corriente del Golfo sigue corriendo…

…y Albertito sigue cobrando ciento setenta y cinco mil dólares por sarta de ment… conferencia.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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