Entre los pufos que ha perpetrado últimamente el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer se encuentra el de las famosas balizas V16.
Unas balizas que no sólo sirven para poco -no
se ven hasta que estás prácticamente encima, y eso sólo de noche-, sino que no
aportan ningún valor añadido, porque la geolocalización ya es posible con casi
cualquier teléfono móvil.
A mayor abundamiento, la tienda de la cámara
legislativa presidida por Paquita Alcanfor -¿a santo de qué tiene una
cámara parlamentaria una tienda?, me pregunto- vendió más de cien balizas que ya no están homologadas por la Dirección General de Tráfico y que, lógicamente,
exponen a sus usuarios a posibles multas.
Y como en el Congreso es de suponer que
quienes compran son los diputados…

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