En el mundo actual, no basta con ser de izquierdas para disfrutar de bula y poder decir lo que se desee.
No: tienes que pertenecer, además, a la
corriente más integrista, más calificadora, más fundamentalista. Si te apartas,
aunque sea sólo un poco, de sus postulados, estás condenado por ellos.
Tomemos el caso de Pilar Rahola, una mujer de
cierta inteligencia a pesar de haber sido, simultáneamente, de izquierdas y
secesionista. Pero de casi todo se sale, y ahora pone su mente al servicio de
tocar las narices al giliprogretariado… algo bastante fácil, por otra
parte.
Pues bien, la señora Rahola, por mantener posturas favorables al Estado de Israel y contrarias a los terroristas palestinos, ha sido investigada por el ministerio público, acusada de delitos de odio y genocidio.
Si no fuera triste, sería hasta gracioso...

No hay comentarios:
Publicar un comentario