Cuando un barco se hunde, las ratas que hasta instantes antes habían jurado lealtad imperecedera a la oficialidad se apresuran a abandonar lo que pronto será un pecio.
Es lo que parece estar ocurriendo con el
partido de la mano y el capullo. No hace tanto, la voz casi unánime era que
todas las acusaciones contra los dirigentes del partido eran bulos, fango,
inventos de la ultraderecha, deseos de destruir humanamente al faro moral de la
formación.
Pero hete aquí que las acusaciones contra el bobo solemne se van consolidando, las pruebas van creciendo y las excusas son febles y vagas… y ya hay quienes alzan la voz contra el padre de las trolls, por miedo a la quema.
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