No sé qué denominación tiene el hecho de atribuir a los demás los propios defectos, o de echar a los demás la culpa de los propios errores. Se llame como se llame, esa tara la tiene en grado superlativo el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer.
Hace unas semanas visitó España María Corina
Machado, líder de la oposición democrática a la dictadura comunista venezolana.
Se reunió con diversas figuras políticas, pero no con ningún miembro del
desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer.
Según ellos, la culpa fue de la política
venezolana, porque la ausencia de una reunión obedeció a una decisión de la propia interesada. Muy en su línea, a través de Napoleonchu dijeron
que si quería reunirse, que lo pidiera.
Pero es que cuando uno quiere algo, ese algo sale de uno. Y si ni un solo miembro del consejo de ninistros fue a recibirla a su llegada a España, eso ya era suficiente desaire.

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