Si por Economía entendemos, como me enseñaron en mi primer año de universidad, la sabia administración de los recursos escasos, es una ciencia que se da de bofetadas con el marxismo.
Y es que un marxista no sabe nada de administración,
y mucho menos de sapiencia. Sí de escasez, como lo demuestra el hecho de que en
naciones como Cuba o Venezuela no haya prácticamente de nada, salvo pobres.
Eso no impide a los marxistas pontificar
sobre Economía, sólo porque tienen un diploma colgado en la pared. Es el caso
del inefable ex ministro de Consumo. Si su hermano defendía que la solución a
la falta de fondos para -por ejemplo- pagar las pensiones era darle a la
máquina de imprimir billetes, el que se fue de luna de miel a las antípodas
afirma que en España no existe presión fiscal.
No sólo eso, sino que dice que impuestos
bajos equivalen a servicios públicos tercermundistas, por lo que considera que
Hacienda debería saquearnos todavía más. Parece evidente que este hombre hizo
pellas toda la carrera, porque voy a decirle las mismas tres palabras que digo
en Twitter cuando algún asno izquierdista suelta sandeces semejantes.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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