Según el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer, la invasión de Ceuta por parte de la horda marroquí fue un movimiento espontáneo, imprevisible y para nada organizado.
Se hace difícil de creer que una muchedumbre
que igualaba prácticamente en número a la población de la ciudad española se
concentrara por casualidad, por accidente. Que esa horda se dedicara a cometer
tropelías ya entraba dentro de lo concebible. Como el hecho de que cuarenta de esos invasores emboscaran a cuatro militares (¡qué valientes, una proporción de diez contra uno!)
y les hirieran a pedradas.
Y como desde los tiempos de cierto minijtro de Defenja la consigna parece ser que es preferible morir a matar si vistes el uniforme de las fuerzas armadas españolas, la inacción de Madgadita será denunciable, pero no imprevista.

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