De acuerdo con Wikipedia, durante los ocho años en que Lula Da Silva ocupó la presidencia del país gozó de gran popularidad (hasta un ochenta por ciento de aprobación en el momento de abandonar el puesto), e hizo reformas y radicales cambios que produjeron la transformación social y económica de Brasil.
De acuerdo también con la enciclopedia
online, ya finalizado su mandato, fue inculpado en una trama de corrupción,
juzgado y condenado. El que su sucesora en el puesto le nombrara miembro del
gabinete no hizo sobre arrojar sospechas sobre la culpabilidad (si no era
culpable de nada, ¿qué tenía que temer?), por más que posteriormente se
anularan las supuestas pruebas de corrupción.
Por eso, leer el titular de que La corrupción acorrala a Lula a las puertas de las elecciones no me sorprende un absoluto. El socialista brasileño podrá ser un angelito de alma pura (cosa que no creo), pero tiene muy mal ojo a la hora de elegir a sus colaboradores.

No hay comentarios:
Publicar un comentario