jueves, 16 de julio de 2020

Alguacilando al alguacil

Los políticos españoles de izquierdas, sea cual sea su extracción -la judicatura, el agro, los bares de las facultades universitarias, los consejos de administración de las cajas de ahorros… tanto da que da lo mismo-, parecen tender a considerar que el ordenamiento jurídico no es más que una molestia que pueden saltarse impunemente cuando sus fines choquen con el mismo.
Siguen en esto la proclama que hizo Paulino Iglesias en su estreno parlamentario: en eso han sido fieles a sus principios. Uno de los últimos ejemplos lo tenemos en las consecuencias judiciales del cese del coronel Pérez de los Cobos. El ninistro Pekeño se enfrenta a una acusación de encubrimiento, al mentir en sede parlamentaria sobre dos delitos cometidos por sus subordinados: la conspiración para cometer revelación de secretos -en el que estaría implicada la propia directora general de la Benemérita- y la proposición para cometer infidelidad en la custodia de documentos y violación de secretos.
La cosa no queda ahí, puesto que también se considera que el ninistro pudo cometer un delito de omisión de perseguir un delito contra la Constitución (el cometido por funcionarios públicos contra otros derechos individuales).
Probablemente no servirá para gran cosa, pero al menos nos quedará la satisfacción de ver pringado a un miembro (¡otro!) del desgobierno socialcomunista por acusaciones de cierta enjundia y con fundamento razonablemente sólido.
Y van…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No hay comentarios: