lunes, 6 de julio de 2020

Proceso al proceso (41)

Iba a empezar esta entrada diciendo que hay competencias que nunca se deberían haber transferido a las comunidades autónomas, pero me he distraído con otra cosa -bien, vale, lo confieso: me he puesto a jugar al Angry Birds en Facebook- y eso me ha dado tiempo a pensar.
Y lo que he pensado es que se me hace difícil encontrar alguna competencia que pudiera ser transferida sin problemas. Ojo, que no digo que no las haya, y a poco que me esfuerce seguro que las encuentro -¿obras públicas, quizá?-, pero es que de las que se han transferido, las cosas han salido mal cuando podían salir: la sanidad, con la respuesta frente a la pandemia -aunque, por otra parte, de no estar transferidas a saber cómo nos habría ido en Madrid-; la educación, con el resultado de todos conocido; la cultura, que se lo digan a los de la Franja, esquilmados por Cataluña; la policía, convertida en una especie de matones a sueldo del poder regional; la justicia… ay, la justicia.
Porque de justicia (o de injusticia) va esta entrada. De nada sirve que se juzgue a los golpistas en el Tribunal Supremo, y que se les condene a penas de cárcel, si en menos de un año la justicia regional, como responsable del régimen penitenciario, decide que los presos pueden ir a la cárcel sólo a dormir.
Como dijo aquél, la justicia es un cashondeo.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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