viernes, 31 de julio de 2020

Iconoclastia

Cuando la estupidez se combina con la ignorancia -suelen ir de la mano- y enfrente se encuentra la cobardía, pueden ocurrir las peores cosas.
Como puede ocurrir en Inglaterra, donde el arzobispo de Canterbury, líder espiritual de la Comunión anglicana, había anunciado que las esculturas de la Catedral de Canterbury y la Abadía de Westminster iban a ser examinadas cuidadosamente para corroborar su idoneidad. Ahora, a raíz de esa noticia, numerosas quejas se han dirigido hacia la estatua de Constantino, colocada en el exterior de la catedral de York, debido a que el antiguo Emperador romano promovió la esclavitud.
No nos equivoquemos: una cosa es tolerarla -era el sistema que llevaba existiendo desde que el hombre se asentó en ciudades, prácticamente, y todavía duraría más de un milenio más- y otra cosa es promoverla.
Aunque supongo que a los ofendiditos se les escapará esta nada sutil distinción…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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