sábado, 18 de septiembre de 2021

Coronavirus (467)

Cuando califico de psicópata al primer ninistro de desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer, no lo hago gratuitamente, ni tampoco movido por un animus iniuriandi (aunque haya ganas de molestar, vaya si las hay).

No, lo hago porque pienso que, realmente, Pedro Sánchez exhibe un comportamiento psicopático, caracterizado, según Wikipedia, por tener un marcado comportamiento antisocial, una empatía y unos remordimientos reducidos, y un carácter más bien desinhibido.

Muestra de lo que digo es el hecho de que, entrevistado en Televisión española, se ufanara de haber vacunado a todo el mundo, sin preguntar lo que votaban. Esto demuestra apropiación de méritos ajenos (él no ha puesto una sola inyección; es más, dudo que nadie, ni siquiera Begoño, le dejara acercarse con una jeringuilla en la mano), desinhibición (lo que dijo, lo dijo en público) y, sobre todo, un sectarismo rampante, puesto que, de acuerdo con el artículo 103 de la Constitución, la Administración Pública -dirigida por el Gobierno, de acuerdo con el artículo 97- ha de servir, con objetividad, los intereses generales. O sea, que este hijo de mil padres se ufana de hacer lo que, por obligación, debe hacer. O, peor, considera que podría haber priorizado la vacunación de sus votantes, o haber excluido a los que no le votaban. Algo que, en cierto modo, ha hecho.

Por ello, y por mucho más…

¡¡¡EL GOBIERNO ES RESPONSABLE!!!

 

No hay comentarios: