sábado, 23 de marzo de 2024

Ahora vas y lo cascas

Hace apenas un mes saltó a los titulares la noticia de que el que fuera ministro de Fomento (aquí voy a hacer un inciso: yo solía decir que, por mucho que cambiaran los gobiernos, había algo inmutable, el nombre del ministerio de Fomento… hasta que llegó el psicópata de la Moncloa y lo rebautizó como de Transportes; pues bien, seguiré llamándolo de Fomento) estaba implicado en una trama de corrupción que afectaba, según los primeros indicios, a uno de sus colaboradores más cercanos: un tío con un largo currículo, que incluía el ser cortador de troncos, portero de prostíbulo y custodiador de avales electorales (además de, según veo en Wikipedia, aporreador de vecinos y chófer).

Pues bien, a pesar de que quien fuera bastante en el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer y casi todo en el partido de la mano y el capullo no cesara de proclamar que hacía mucho que no veía a quien había sido un colaborador inmediato, fue saliendo mierda: los susodichos y el presidente del Zamora mantuvieron contacto continuo en un bar madrileño durante la investigación -vamos mejorando, no fue en una casa de lenocinio-, investigación que apunta a que el ninistro concertó previamente contratos con la empresa de Luisito.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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