domingo, 18 de agosto de 2019

El tiro por la culata

Al parecer, la ola de corrección política que nos invade (una especie de cruce entre lo peor de la Inquisición renacentista –la de los tópicos, no la real- y los talibanes musulmanes- asume que, como los que discrepamos abiertamente de sus postulados somos minoría, van ganando. Al parecer, no es así.
Por lo visto, la empresa Gillette lanzó un anuncio que tenía algo que ver con la masculinidad tóxica, sea eso lo que sea. No es un anuncio que haya visto: hace mucho –prácticamente desde el principio- que me afeito con maquinilla eléctrica y, además, es de la marca Phillips. Para remate, veo poco la tele y no presto demasiada atención a los anuncios.
Pues resulta que el anuncio de marras ha tenido un efecto que, según todos los indicios, los sesudos publicistas no habían previsto, porque la empresa ha sufrido pérdidas millonarias. Habrán obtenido los aplausos de las feminazis y demás compañeras mártires –que, al fin y al cabo, no se afeitan-, pero los marichulos y gente de esa ralea –los principales usuarios de los productos de la marca, y por lo tanto el objetivo de la campaña publicitaria- se han sentido molestos (quién lo iba a decir, resulta que tienen sentimientos) y han reaccionado del modo más directo y sencillo posible: si me insultas, tus productos los va a comprar Rita la cantaora.
A ver si va cundiendo el ejemplo y nos dejamos todos de pamemas…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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