martes, 27 de agosto de 2019

Sin vergüenza y sin prisas

Cualquiera que me conozca personalmente, o que haya leído este blog, sabe que mi opinión de José Luis Rodríguez Zapatero es de imposible empeoramiento. Sin embargo, una cosa he de reconocerle: fue el último presidente de Gobierno que intentó cambiar España. Para mal, desde mi punto de vista, pero lo intentó.
Sus sucesores, en cambio, han tenido un único objetivo, o eso parece: mantenerse en el poder. Rajoy, desde la aparente abulia, ejercitando ese tancredismo que tanto le criticaban y que consistía, básicamente, en no hacer nada, para dejar que los problemas se acabasen pudriendo ellos solos; tancredismo que, llevado al extremo, hizo que fuera el primer presidente de Gobierno que perdiera una moción de censura, desperdiciando la mayoría absoluta de sus primeros cuatro años para intentar revertir las nefastas medidas tomadas durante el rodrigato.
El actual presidente, ese Pierre Nodoyuna con complejo de Pedro Bello, parece decidido a disfrutar de las gabelas del poder todo lo que pueda, y a hacer casi cualquier cosa para prolongar su estadía en la poltrona. Su ambición y soberbia le llevan a situaciones que oscilan entre el ridículo y el bochorno. Y como sabe que, estando en funciones, seguirá en el machito, no muestra ninguna prisa, ningún apuro y ningún afán por deshacer este impasse político.
Y como todo lo demás se le da una higa, tan pronto llega tarde casi una hora a su audiencia con Su Majestad el Rey por sus reuniones con grupos sociales (por menos de eso, en otros tiempos te cortaban la cabeza) como anuncia a primeros de Agosto que no presentará su nuevo proyecto hasta finales de este mes o principios del siguiente. Porque claro, está tan cansado de no hacer nada que tiene que irse de vacaciones, vacaciones de las que no le apea ni un incendio devastador en Canarias. Y cuando vuelve de esas vacaciones tan (in) merecidas, el que alardeaba de transparencia y afeaba la práctica del plasma a su predecesor rechaza contestar a cualquier pregunta que no tenga que ver con el antedicho incendio, ese del que no consta que se haya tomado la menor molestia en ocuparse mientras holgazaneaba a costa del erario público.
Y, para remate, el presidente en funciones sigue alargando los plazos (a él qué más le da, si ya está viviendo a cuerpo de rey): la semana que viene sólo habrá más fotos con colectivos sociales.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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