domingo, 25 de agosto de 2019

La de-generación del sentido común

La llamada ideología de género nunca me ha merecido el más mínimo de los respetos. No porque piense que hombres y mujeres no deban tener los mismos derechos y oportunidades (¡y obligaciones!), sino porque suele encubrir un totalitarismo de pensamiento que siempre me ha repugnado.
A lo que iba. So capa de esta degeneración de la ideología, se violentan dos preceptos de la Constitución Española (el catorce y el veinticuatro… hablo de memoria: la igualdad ante la Ley y la presunción de inocencia), además de la gramática, la semántica y hasta la ortografía; y al que osa señalar semejante atropello discriminatorio le tildan de fascista, machista, misógino y hasta heteropatriarcal… sea lo que sea esto último, que estoy convencido que ni aquellos que apostrofan con este vocablo son capaces de definirlo con soltura y coherencia.
Ahora, el feminazismo pretende dar un paso más y acabar, además, con la libertad de opinión. Los neocom regionalistas de Valencia quieren que la banalización o el negacionismo de (lo que ellos llaman) terrorismo machista sean delito.
Naturalmente, el terrorismo machista sólo es tal cuando es ejercido por un varón heterosexual (o presuntamente heterosexual) sobre una mujer (sea cisgénero o transgénero), y consiste, básicamente, en no actuar conforme a los dictados del pensamiento único progre del momento, ya sea soltando un piropo o rascándose la entrepierna.
Un poco salido de madre esto último, pero es que el tema me toca los… esos.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No hay comentarios: