Los delirios verbales de los izquierdistas sólo pueden justificarse, a mi juicio, en que proyectan en los demás sus propias taras. O, por continuar el refrán que da título a esta entrada, que creen que todos son de su misma condición.
Esto explicaría -visto el número de casos que
han salido de sus filas- que los neocom vean a cualquier hombre como un
potencial acosador. Esto explicaría -de nuevo visto el número de casos que han
salido de sus filas- que los socialistas llamen corruptos a los
políticos que se les oponen. Esto explicaría que los secesionistas catalanes y
vascos acusen de intolerancia y odio al diferente a cualquiera que les lleva la
contraria.
Esto explicaría, en definitiva, que la asociación de inquilinos mal llamada sindicato llame parásitos a los rentistas, cuando los que pretenden aprovecharse son ellos. Les llamaría saprofitos, pero probablemente me contestarían sapro… ¿qué?