No ofende quien quiere, sino quien puede, dice el refrán. Pero algunos, voto a bríos, no será porque dejen de intentarlo.
Es el caso del desgobiernos socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer, que felicita a musulmanes, chinos y hasta, estoy seguro, a los miembros de la iglesia del espagueti volador si supieran que existe.
Sin embargo, en relación con la religión mayoritaria entre los españoles -el cristianismo y, más específicamente, el catolicismo- su actitud oscila entre la indiferencia y el desprecio.
Algo de lo que no salieron estas
pasadas Navidades, cuando desde el ministerio de Bolardos felicitaron a
la comunidad cristiana.
Pues yo, a la comunidad socialista no la felicito, sino que la mando directamente a la mierda.

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