domingo, 11 de enero de 2026

Bocachancla

De entre las características o rasgos definitorios de la institución del Consejo de Ministros español, hoy quiero resaltar dos: su carácter colegiado y el secreto de sus deliberaciones.

La segunda es una característica tan importante que, en la toma de posesión, los futuros ministros prometen por su conciencia y honor (suponiendo que tengan alguna de las dos cosas) o juran (cada vez menos) mantener el secreto de las deliberaciones del gabinete. Claro, que luego siempre hay algún ignaro, por mucho título de doctora en Derecho que tenga, que se va de la lengua y revela lo que se opinó o dejó de opinar en relación con tal o cual excrecencia legislativa.

La primera quiere decir que, cualquiera que sea el departamento ministerial -es decir, el ministro- que proponga una determinada decisión, una vez adoptada todos los miembros, empezando por el presidente, son responsables de la misma (lo cual debería, en caso de comisión de delitos, llevarlos a todos directos al banquillo de los acusados, del primero a la última).

Esto no quiere decir que, dependiendo de quién tomara la iniciativa o la decisión, un determinado miembro tenga una mayor carga de responsabilidad, siquiera moral o política, en la misma. Y aunque fuera Petisú quien refrendara personalmente los rescates de Air Europa y Plus Ultra a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, son culpables tanto el psicópata de la Moncloa como sus dos docenas de corifeos.

Sean del partido de la mano y el capullo o de la agrupación de los que no saben hacer la o con un canuto por mucho que lo intenten.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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