domingo, 4 de enero de 2026

Todo por la pasta

El desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer se caracteriza por dos rasgos fundamentales: lo irracional de la mayoría de sus medidas y su rapiña recaudatoria.

Tomemos el caso de las balizas que desde comienzo de año son obligatorias. Para empezar, sus creadores las idearon como una solución para un determinado colectivo, no demasiado grande, ahora no recuerdo cuál: la Dirección General de Tráfico -a cuyo frente, sorprendentemente, no está un inútil total: la Pera Navarra (aunque sea catalán)- ha decidido hacerlas obligatorias. Además, en condiciones normales se ven poco, mientras que los hasta ahora obligatorios triángulos se ven desde más lejos y permiten un mayor tiempo de reacción a los demás conductores. Finalmente, se supone que la baliza permite geolocalizar el vehículo (suponiendo que esté encendida, claro está), algo que ya hacen prácticamente todos los teléfonos móviles (y muchos de los coches vendidos en los últimos años).

O sea, que dos semanas antes de Nochevieja la DGT señaló que no estaba prohibido el triángulo tras la llegada de la baliza -con un allá tú en la línea de si necesitan ayuda que la pidan, yo estoy bien o son las cinco y aún no he comido-… pero manteniendo la obligatoriedad de la lucecita de marras.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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