sábado, 3 de enero de 2026

A bofetadas

El poder, la posibilidad de alcanzarlo o el goce de detentarlo es la mejor argamasa para mantener unido al partido de la mano y el capullo.

Del mismo modo, el temor a perderlo desata las más bajas pasiones (y eso, tratándose de esa banda, es decir mucho) y salen a relucir los cuchillos (en la actualidad, sólo dialécticos). Y tan pronto un antiguo candidato a la secretaría general da por terminada la legislatura tras los casos de corrupción y las acusaciones de acoso sexual como ruge el Pitecantropus pucelensis y le suelta que el que está acabado es el antedicho.

Teniendo en cuenta la capacidad que tiene de sentir simpatía por quienes fueron sus rivales e incluso sus enemigos -los que, en un atentado, le dejaron cojo-, no daría yo por muerto políticamente al de Bilbao…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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