Empecé a comprar la revista Muy Interesante en el invierno de 1.985, acaba de hacer ahora cuarenta años.
Sí, mi memoria funciona así, hay eventos de
mi vida que puedo datar instantáneamente sin asomo de duda y con gran
precisión. De hecho, mi única duda es si el primer número que compré fue el
Diciembre de 1.985 o el de Enero de 1.986. En cualquier caso, fue el siguiente
a uno que traía un chip que, al abrir la revista, hacía que sonara un
villancico. Desde entonces, no he fallado ni un solo mes.
Por aquel entonces, la revista hacía honor a
su nombre. Los artículos tenían rigor científico, pero no por ello descuidaban su
(auto impuesta) labor de divulgación. Sabías, eso sí, que una vez al año te
pondrían una portada que tenía algo que ver con el sexo, y que también
anualmente anunciarían a bombo y platillo que los relatos del Antiguo
Testamento no debían ser tomados con rigor histórico. Pero se les soportaba.
Conforme avanzaron los años, Muy se
diversificó. Sacó una revista hermana sobre Historia, que también empecé a
comprar hasta que, a la altura de su número cien, me cansé y lo dejé:
demasiados rojos buenos, fachas malos y, lo que es peor, catolicismo
malo, musulmanes buenos y pacíficos. Vale que me den la turra con cosas que
no comparto, pero pagar por ello es demasiado.
En cuanto a la revista madre, hay ido a peor:
ha disminuido el tamaño, mientras que han crecido la fuente tipográfica, el
interlineado, los márgenes, el número de fotografías… y el descuido en la
maquetación. Supongo que no soy el único que piensa que la cosa ha ido a peor, y
que las ventas han ido consiguientemente en descenso, porque el porcentaje de
páginas dedicadas a publicidad ha aumentado. En el último número que he comprado,
correspondiente a este mes de Enero, han dedicado treinta o cuarenta páginas a modelos
de coches. Resultaba un poco empalagoso leer, uno detrás de otro, que tal o
cual vehículo es el mejor del mundo mundial y parte del extranjero.
Al paso que vamos, Muy acabará
desapareciendo más pronto que tarde, y no lo voy a sentir demasiado.
Postdata: buscando referencias, vi que hace un par de años ya hablé sobre el tema en otra reflexión atemporal. Nada sorprendentemente, le puse el mismo título y decía más o menos las mismas cosas. Veremos si la revista es capaz de aguantar dos años más.

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