viernes, 9 de enero de 2026

Nada dura para siempre

Cuando nació, la Comunidad Económica Europea, o Mercado Común Europeo, aspiraba a ser una organización que -además de intentar preservar la paz en Europa, destrozada después de siglos de enfrentamientos (básicamente) francoalemanes- facilitara el comercio entre sus miembros, eliminando las barreras fronterizas.

Sólo treinta años después, ya en los años ochenta, recuerdo que se criticaba -y no sólo por Margaret Thatcher, enemiga acérrima de todo lo que amenazara el British way of life- la creciente burocratización de Bruselas (valga la metonimia), personificada en el entonces presidente de la Comisión, el francés Jacques Delors.

Con el avance hacia una integración política, las cosas empeoraron. Más normas, más leyes, más trámites, más trabas. Más de todo, menos libertad de comercio.

Y ahora es cuando en Bruselas parecen haberse dado cuenta de la situación, y empiezan a desmontar el andamiaje intervencionista de la alemana (aunque nacida en Bruselas, manda narices) Úrsula von der Leyen. No se derrumba de golpe, pero entra en una fase de erosión constante: normas que se diluyen, calendarios que se posponen y exigencias que se reinterpretan a la baja.

Bienvenido sea ese desmontaje.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No hay comentarios: