El ser humano tiende a ser parcial en sus juicios y valoraciones: es más benevolente con los errores de los que son de su cuerda y más severo con los de los que son de la orilla contraria.
Hasta ahí, bien. Lo que no es tan lógico es que
haga seguidismo en sus calificaciones de aquellos que son sus adversarios. Me explico.
En el pensamiento político mundial -iba a
poner occidental, pero en realidad fuera de Occidente predominan
las ideologías totalitarias, antiliberales (que no iliberales), que
tienden a cargar las tintas en las ideologías políticas de derechas,
aproximándolas en cuanto pueden al extremo, y suavizarlas en las izquierdas-
publicado predomina la sintaxis de la izquierda. Así se hablará de extrema
derecha, de ultraderecha, pero no de extrema izquierda o de ultraizquierda;
todo lo más, de izquierda radical, como si el radicalismo fuera algo bueno…
y para las izquierdas lo es, cuando se trata de ellas mismas, porque
anatemizarían enseguida a una derecha radical.
Pero me extraña que un medio de comunicación
que se califica a sí mismo como liberal, a la hora de hablar de las elecciones presidenciales en Chile, diga que el candidato de derechas pertenece
a la derecha dura, pero la de izquierdas no pertenezca a la izquierda
dura…
…cuando el primero se declara conservador y la segunda comunista.

No hay comentarios:
Publicar un comentario