sábado, 17 de enero de 2026

Órdago

En política, hay dos maneras de relacionarse con los rivales: o bien vas de frente contra ellos, combatiendo cada cosa que hacen; o bien, por el contrario, les pones en un brete, en una situación en la que, hagan lo que hagan, tengan muy difícil no perder.

La izquierda española -léase el partido de la mano y el capullo, los únicos con un mínimo de inteligencia (o de instinto político de chacal) a ese lado del espectro- es maestra en la segunda de las opciones. Siempre hábiles a la hora de vender sus burras cojas -aunque cada vez menos, y con las jumentas cada vez más renqueantes-, han solido plantear alternativas a la derecha (léase el Partido Popular, hasta hace poco la única derecha parlamentaria) en las que, apelando al tradicional maricomplejinismo de los del charrán, pretendían hacerles aparecer como indecisos, insolidarios y todos los in que se te puedan ocurrir.

En su relación con Vox, el Partido Popular ha seguido, hasta ahora y salvo excepciones -por extrema necesidad-, la táctica de la confrontación. Tras las elecciones regionales en Extremadura, y la cascada de comicios autonómicos que se avecina, han optado por cambiar de estrategia buscando frenar su ascenso (como hace cuarenta años, cuando Mitterrand alentó el crecimiento del Frente Nacional como medio de debilitar a los gaullistas… y ya sabemos lo que ha pasado, que los extremistas han crecido hasta convertirse en la primera fuerza política gala en intención de voto mientras que de socialistas y derechistas sólo quedan los restos del naufragio), y han pasado de la confrontación a lo que el titular llama abrazo del oso: que Vox entre en el consejo regional de gobierno extremeño y presida la asamblea legislativa regional a cambio de un acuerdo de legislatura que incluya los presupuestos autonómicos.

Para los de Abascal es una alternativa diabólica: si aceptan, se arriesgan a la posibilidad de sufrir desgaste por participar en la gestión de gobierno; si se niegan, a aparecer como un perpetuo perro del hortelano.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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