lunes, 19 de enero de 2026

Pelea de gatas

Cuando no hay mayorías parlamentarias, se imponen los gobiernos de coalición, o con una pluralidad de formaciones apoyando al gobierno.

La segunda modalidad ya era conocida de antiguo en España: de hecho, en cincuenta años (aproximadamente) de gobiernos parlamentarios, sólo en cuatro ocasiones -dos para cada uno- ha obtenido una formación política mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, que es la que importa.

Pero hasta la llegada del gobierno más débil de la democracia -las sucesivas versiones del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer-, los ejecutivos habían sido siempre monocolores.

Que lo hiciera por la fuerza de las circunstancias o por cálculo político -si están en el gabinete, sufrirán desgaste- es otro asunto. Pero el hecho es que son fuerzas que están luchando por un mismo caladero de votos, y por muchas proclamas de unidad, de gestión, de programa, a la que te descuidan surgen las discrepancias.

Y como son gente con mucho más ego que talento -de lo primero tienen mucho, de lo segundo casi nada- se les nota, porque no saben disimular. Como cuando, hace una semana, Petisú se opuso al plan de Egolanda para llegar a un acuerdo sobre el salario mínimo interprofesional con los empresarios.

No fuera a ser que se apuntaran el tanto.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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